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381422 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: DSEA UERJ
Orgão: UERJ
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Eva Perón, según su séquito íntimo

Mientras el café ayuda a disipar la temperatura de un atardecer glacial, Francisco Ernesto Molina, chofer particular de Eva Perón, toma la iniciativa del relato:

− Yo fui el chofer de la señora Evita − aclara. El trato de la señora era algo extraordinario. Les diré que era una persona de carácter, muy dura cuando debía serlo, pero con nosotros, con su personal, el trato era siempre cariñoso. El día de trabajo de la señora − rememora Molina − comenzaba muy temprano. Nosotros tomábamos servicio a las 8 de la mañana. A esa hora, mientras el peluquero la peinaba, ella ya atendía a la gente humilde que llegaba con algún pedido.

Molina menciona cierta ocasión en que habían salido muy temprano de la residencia:

− Le pregunté: “¿Adónde vamos?”. “A la boîte*”, me contestó seria. Yo la miré por el espejo, perplejo. “Sí, sí, a la boîte, al Ministerio de Trabajo y Previsión, porque ahí los hago bailar a todos”. Jamás nos llamaba por el nombre, siempre era: “Hijo, vamos a tal lado” . De todas formas, por la señora sentíamos un afecto especial. Teníamos por ella un gran fanatismo porque veíamos cómo se sacrificaba. La señora quemó su vida, la quiso quemar. Pero la quiso quemar por el general (Perón). Un día − recuerda el chofer − la señora subió al vehículo muy nerviosa, conversando con un funcionario de Cancillería. “Esto no se hace así”, le decía enojada, “esto debe hacerse en esta forma”. Entonces, como observé que había un clima difícil, levanté el vidrio de la visión para que le pudiera decir todo lo que quisiera y yo no tuviera que oírlo. Pero ella enseguida, de su lado, lo volvió a bajar. Cada vez que tenía que llamarle la atención a alguno bajaba el vidrio y los hacía pasar vergüenza delante nuestro. Tenía eso la señora. A la hija del ministro Oscar Nicolini, Irma, le hizo saludarnos especialmente porque previamente nos había ignorado al llegar. Eso no quiere decir que a veces no nos diera un tirón de orejas porque íbamos muy ligero o por algún otro motivo.

Molina recuerda de un crudo invierno a comienzos de la década del cincuenta. En aquel entonces, en Plaza de Mayo y Reconquista, estaban todas las paradas de los colectivos:

− Cuando pasamos por el lugar con Evita − señala − , ella empezó a decir: “Ay, pobrecita esa gente, con el frío que hace. Cuando me dejen a mí, vengan a buscar a estas personas y las lleven a su casa. Y que esto mismo lo hagan todos los otros funcionarios que vayan llegando, como orden del día”. Así que una vez que dejamos a Evita, fuimos a invitar a los que hacían la cola del colectivo a subir al automóvil oficial. Una señora del grupo no quería subir. Le explicamos que era el coche de la señora y que un rato antes, al pasar, ella misma la había saludado. Les dijimos que teníamos la orden de llevarlos a su casa porque era un día muy frío. Finalmente subió y la trasladamos hasta Villa Lugano. Esa gente, cuando se bajó en Lugano, nos besaba el coche por todos lados.

Molina asegura:

− La señora no tenía “noches de gala”. Todos los días se terminaba acostando a las 3 de la mañana, pero porque se quedaba trabajando en su oficina. Eran las tres y media de la mañana y todavía estaba ahí, atendiendo gente. Ella ni salía a almorzar. Trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la mañana del día siguiente. Dormía poco. Una hora o dos horas, a lo sumo. Quizás ella se sentía ya enferma y quería darlo todo.

Los relatos se superponen y la memoria domina. Eva Perón no es una figura de manual de historia, sino una mujer de carne y hueso.

Semejante devoción sorprende en una época tan fría y tan carente de devociones como ésta.

ERNESTO CASTRILLÓN Y LUIS CASABAL www.lanacion.com.ar

*boîte - casa nocturna donde se baila al son de música

− Le pregunté: “¿Adónde vamos?”. “A la boîte”, me contestó seria. Yo la miré por el espejo, perplejo. “Sí, sí, a la boîte, al Ministerio de Trabajo y Previsión, porque ahí los hago bailar a todos”.

Molina se sorprende con la palabra boîte, empleada por Evita.

En el contexto, el empleo de esa palabra puede caracterizarse como:

 

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Questão presente nas seguintes provas
380474 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFAL
Orgão: UNCISAL
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De fútbol
Siempre controvertido, brillante e intransigente, Johan Cruyff ha sido una de Ias figuras más singulares del deporte mundial. De un futbolista como él pueden aprenderse muchas cosas, como lo demuestra Me gusta el fútbol, libro en el que comparte sus puntos de vista e ideas sobre el deporte que ama y que conoce como pocos, hay en ese texto ameno y, sobre todo, sutil, ideas específicas sobre el juego y la estrategia (“la presión debe ejercerse sobre el balón, no sobre el jugador”) y consejos que pueden servir mas allá de las canchas (“El mejor método para enseñar a un niño a jugar no es prohibir, sino guiar”).
Cruyff cierra el libro con un decálogo que resume sus opiniones sobre el fútbol, diez apreciaciones sencillas y contundentes que deberían ser leídas y memorizadas por directivos, entrenadores y jugadores para hacer menos mezquino y pragmático este juego en la actualidad.
A los que juegan fútbol en Ia calle, en el llano o en Ia cancha del colegio este libro les hará ver su deporte de otra manera. Sobre todo, les ayudaría a descubrir la belleza inexplicable y espléndida del fútbol, hoy tan rara y huidiza, pero que a veces aparece por ahí para recordarnos que, a pesar de los directivos, Ia mercadotecnia y Ia televisión, Ia magia persiste.
DURÁN GRACIA, Miguel. La tempestad. México DF, año 5,
no 29, mar.-abr. 2003, p. 78. (Adaptado.)
Marque a opção que apresenta a ideia da palavra destacada na frase: “El mejor método para enseñar a un niño a jugar no es prohibir, sino guiar.”
 

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380468 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: ENEM
Orgão: ENEM
Algunos días feriados en España
enunciado 380468-1
Suponha que uma pessoa queira visitar a Espanha e deseje planejar sua visita de acordo com os feriados nacionais espanhóis. Ao observar o calendário com alguns dos principais feriados espanhóis, essa pessoa constatará que, na Espanha,
 

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371163 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: DSEA UERJ
Orgão: UERJ
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Eva Perón, según su séquito íntimo

Mientras el café ayuda a disipar la temperatura de un atardecer glacial, Francisco Ernesto Molina, chofer particular de Eva Perón, toma la iniciativa del relato:

− Yo fui el chofer de la señora Evita − aclara. El trato de la señora era algo extraordinario. Les diré que era una persona de carácter, muy dura cuando debía serlo, pero con nosotros, con su personal, el trato era siempre cariñoso. El día de trabajo de la señora − rememora Molina − comenzaba muy temprano. Nosotros tomábamos servicio a las 8 de la mañana. A esa hora, mientras el peluquero la peinaba, ella ya atendía a la gente humilde que llegaba con algún pedido.

Molina menciona cierta ocasión en que habían salido muy temprano de la residencia:

− Le pregunté: “¿Adónde vamos?”. “A la boîte*”, me contestó seria. Yo la miré por el espejo, perplejo. “Sí, sí, a la boîte, al Ministerio de Trabajo y Previsión, porque ahí los hago bailar a todos”. Jamás nos llamaba por el nombre, siempre era: “Hijo, vamos a tal lado” . De todas formas, por la señora sentíamos un afecto especial. Teníamos por ella un gran fanatismo porque veíamos cómo se sacrificaba. La señora quemó su vida, la quiso quemar. Pero la quiso quemar por el general (Perón). Un día − recuerda el chofer − la señora subió al vehículo muy nerviosa, conversando con un funcionario de Cancillería. “Esto no se hace así”, le decía enojada, “esto debe hacerse en esta forma”. Entonces, como observé que había un clima difícil, levanté el vidrio de la visión para que le pudiera decir todo lo que quisiera y yo no tuviera que oírlo. Pero ella enseguida, de su lado, lo volvió a bajar. Cada vez que tenía que llamarle la atención a alguno bajaba el vidrio y los hacía pasar vergüenza delante nuestro. Tenía eso la señora. A la hija del ministro Oscar Nicolini, Irma, le hizo saludarnos especialmente porque previamente nos había ignorado al llegar. Eso no quiere decir que a veces no nos diera un tirón de orejas porque íbamos muy ligero o por algún otro motivo.

Molina recuerda de un crudo invierno a comienzos de la década del cincuenta. En aquel entonces, en Plaza de Mayo y Reconquista, estaban todas las paradas de los colectivos:

− Cuando pasamos por el lugar con Evita − señala − , ella empezó a decir: “Ay, pobrecita esa gente, con el frío que hace. Cuando me dejen a mí, vengan a buscar a estas personas y las lleven a su casa. Y que esto mismo lo hagan todos los otros funcionarios que vayan llegando, como orden del día”. Así que una vez que dejamos a Evita, fuimos a invitar a los que hacían la cola del colectivo a subir al automóvil oficial. Una señora del grupo no quería subir. Le explicamos que era el coche de la señora y que un rato antes, al pasar, ella misma la había saludado. Les dijimos que teníamos la orden de llevarlos a su casa porque era un día muy frío. Finalmente subió y la trasladamos hasta Villa Lugano. Esa gente, cuando se bajó en Lugano, nos besaba el coche por todos lados.

Molina asegura:

− La señora no tenía “noches de gala”. Todos los días se terminaba acostando a las 3 de la mañana, pero porque se quedaba trabajando en su oficina. Eran las tres y media de la mañana y todavía estaba ahí, atendiendo gente. Ella ni salía a almorzar. Trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la mañana del día siguiente. Dormía poco. Una hora o dos horas, a lo sumo. Quizás ella se sentía ya enferma y quería darlo todo.

Los relatos se superponen y la memoria domina. Eva Perón no es una figura de manual de historia, sino una mujer de carne y hueso.

Semejante devoción sorprende en una época tan fría y tan carente de devociones como ésta.

ERNESTO CASTRILLÓN Y LUIS CASABAL www.lanacion.com.ar

*boîte - casa nocturna donde se baila al son de música

Eva Perón no es una figura de manual de historia, sino una mujer de carne y hueso.

A partir de esa afirmación, se percibe que el periodista considera que los relatos basados en la memoria tienen como característica principal la exposición de:

 

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354270 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: DSEA UERJ
Orgão: UERJ
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Eva Perón, según su séquito íntimo

Mientras el café ayuda a disipar la temperatura de un atardecer glacial, Francisco Ernesto Molina, chofer particular de Eva Perón, toma la iniciativa del relato:

− Yo fui el chofer de la señora Evita − aclara. El trato de la señora era algo extraordinario. Les diré que era una persona de carácter, muy dura cuando debía serlo, pero con nosotros, con su personal, el trato era siempre cariñoso. El día de trabajo de la señora − rememora Molina − comenzaba muy temprano. Nosotros tomábamos servicio a las 8 de la mañana. A esa hora, mientras el peluquero la peinaba, ella ya atendía a la gente humilde que llegaba con algún pedido.

Molina menciona cierta ocasión en que habían salido muy temprano de la residencia:

− Le pregunté: “¿Adónde vamos?”. “A la boîte*”, me contestó seria. Yo la miré por el espejo, perplejo. “Sí, sí, a la boîte, al Ministerio de Trabajo y Previsión, porque ahí los hago bailar a todos”. Jamás nos llamaba por el nombre, siempre era: “Hijo, vamos a tal lado” . De todas formas, por la señora sentíamos un afecto especial. Teníamos por ella un gran fanatismo porque veíamos cómo se sacrificaba. La señora quemó su vida, la quiso quemar. Pero la quiso quemar por el general (Perón). Un día − recuerda el chofer − la señora subió al vehículo muy nerviosa, conversando con un funcionario de Cancillería. “Esto no se hace así”, le decía enojada, “esto debe hacerse en esta forma”. Entonces, como observé que había un clima difícil, levanté el vidrio de la visión para que le pudiera decir todo lo que quisiera y yo no tuviera que oírlo. Pero ella enseguida, de su lado, lo volvió a bajar. Cada vez que tenía que llamarle la atención a alguno bajaba el vidrio y los hacía pasar vergüenza delante nuestro. Tenía eso la señora. A la hija del ministro Oscar Nicolini, Irma, le hizo saludarnos especialmente porque previamente nos había ignorado al llegar. Eso no quiere decir que a veces no nos diera un tirón de orejas porque íbamos muy ligero o por algún otro motivo.

Molina recuerda de un crudo invierno a comienzos de la década del cincuenta. En aquel entonces, en Plaza de Mayo y Reconquista, estaban todas las paradas de los colectivos:

− Cuando pasamos por el lugar con Evita − señala − , ella empezó a decir: “Ay, pobrecita esa gente, con el frío que hace. Cuando me dejen a mí, vengan a buscar a estas personas y las lleven a su casa. Y que esto mismo lo hagan todos los otros funcionarios que vayan llegando, como orden del día”. Así que una vez que dejamos a Evita, fuimos a invitar a los que hacían la cola del colectivo a subir al automóvil oficial. Una señora del grupo no quería subir. Le explicamos que era el coche de la señora y que un rato antes, al pasar, ella misma la había saludado. Les dijimos que teníamos la orden de llevarlos a su casa porque era un día muy frío. Finalmente subió y la trasladamos hasta Villa Lugano. Esa gente, cuando se bajó en Lugano, nos besaba el coche por todos lados.

Molina asegura:

− La señora no tenía “noches de gala”. Todos los días se terminaba acostando a las 3 de la mañana, pero porque se quedaba trabajando en su oficina. Eran las tres y media de la mañana y todavía estaba ahí, atendiendo gente. Ella ni salía a almorzar. Trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la mañana del día siguiente. Dormía poco. Una hora o dos horas, a lo sumo. Quizás ella se sentía ya enferma y quería darlo todo.

Los relatos se superponen y la memoria domina. Eva Perón no es una figura de manual de historia, sino una mujer de carne y hueso.

Semejante devoción sorprende en una época tan fría y tan carente de devociones como ésta.

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*boîte - casa nocturna donde se baila al son de música

Para comprobar el ejercicio del poder que disfrutaba Evita en su condición de primera dama, el conductor Molina relata algunos de los episodios de que fue testigo.

De las alternativas abajo la que registra ese poder de Evita es:

 

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354224 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: DSEA UERJ
Orgão: UERJ
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Eva Perón, según su séquito íntimo

Mientras el café ayuda a disipar la temperatura de un atardecer glacial, Francisco Ernesto Molina, chofer particular de Eva Perón, toma la iniciativa del relato:

− Yo fui el chofer de la señora Evita − aclara. El trato de la señora era algo extraordinario. Les diré que era una persona de carácter, muy dura cuando debía serlo, pero con nosotros, con su personal, el trato era siempre cariñoso. El día de trabajo de la señora − rememora Molina − comenzaba muy temprano. Nosotros tomábamos servicio a las 8 de la mañana. A esa hora, mientras el peluquero la peinaba, ella ya atendía a la gente humilde que llegaba con algún pedido.

Molina menciona cierta ocasión en que habían salido muy temprano de la residencia:

− Le pregunté: “¿Adónde vamos?”. “A la boîte*”, me contestó seria. Yo la miré por el espejo, perplejo. “Sí, sí, a la boîte, al Ministerio de Trabajo y Previsión, porque ahí los hago bailar a todos”. Jamás nos llamaba por el nombre, siempre era: “Hijo, vamos a tal lado” . De todas formas, por la señora sentíamos un afecto especial. Teníamos por ella un gran fanatismo porque veíamos cómo se sacrificaba. La señora quemó su vida, la quiso quemar. Pero la quiso quemar por el general (Perón). Un día − recuerda el chofer − la señora subió al vehículo muy nerviosa, conversando con un funcionario de Cancillería. “Esto no se hace así”, le decía enojada, “esto debe hacerse en esta forma”. Entonces, como observé que había un clima difícil, levanté el vidrio de la visión para que le pudiera decir todo lo que quisiera y yo no tuviera que oírlo. Pero ella enseguida, de su lado, lo volvió a bajar. Cada vez que tenía que llamarle la atención a alguno bajaba el vidrio y los hacía pasar vergüenza delante nuestro. Tenía eso la señora. A la hija del ministro Oscar Nicolini, Irma, le hizo saludarnos especialmente porque previamente nos había ignorado al llegar. Eso no quiere decir que a veces no nos diera un tirón de orejas porque íbamos muy ligero o por algún otro motivo.

Molina recuerda de un crudo invierno a comienzos de la década del cincuenta. En aquel entonces, en Plaza de Mayo y Reconquista, estaban todas las paradas de los colectivos:

− Cuando pasamos por el lugar con Evita − señala − , ella empezó a decir: “Ay, pobrecita esa gente, con el frío que hace. Cuando me dejen a mí, vengan a buscar a estas personas y las lleven a su casa. Y que esto mismo lo hagan todos los otros funcionarios que vayan llegando, como orden del día”. Así que una vez que dejamos a Evita, fuimos a invitar a los que hacían la cola del colectivo a subir al automóvil oficial. Una señora del grupo no quería subir. Le explicamos que era el coche de la señora y que un rato antes, al pasar, ella misma la había saludado. Les dijimos que teníamos la orden de llevarlos a su casa porque era un día muy frío. Finalmente subió y la trasladamos hasta Villa Lugano. Esa gente, cuando se bajó en Lugano, nos besaba el coche por todos lados.

Molina asegura:

− La señora no tenía “noches de gala”. Todos los días se terminaba acostando a las 3 de la mañana, pero porque se quedaba trabajando en su oficina. Eran las tres y media de la mañana y todavía estaba ahí, atendiendo gente. Ella ni salía a almorzar. Trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la mañana del día siguiente. Dormía poco. Una hora o dos horas, a lo sumo. Quizás ella se sentía ya enferma y quería darlo todo.

Los relatos se superponen y la memoria domina. Eva Perón no es una figura de manual de historia, sino una mujer de carne y hueso.

Semejante devoción sorprende en una época tan fría y tan carente de devociones como ésta.

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*boîte - casa nocturna donde se baila al son de música

En los fragmentos abajo, se establece una relación entre los pronombres subrayados y los términos a los cuales se refieren.

Se constata un equívoco en esa relación en la siguiente alternativa:

 

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354176 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFAL
Orgão: UNCISAL
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Na frase “Aunque despierte, seguiré soñando”, descrita na imagem do livro abaixo, a conjunção adversativa “Aunque” pode ser substituída sem modificar o sentido da oração por:
enunciado 354176-1
 

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353399 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: DSEA UERJ
Orgão: UERJ
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Eva Perón, según su séquito íntimo

Mientras el café ayuda a disipar la temperatura de un atardecer glacial, Francisco Ernesto Molina, chofer particular de Eva Perón, toma la iniciativa del relato:

− Yo fui el chofer de la señora Evita − aclara. El trato de la señora era algo extraordinario.A) Les diré que era una persona de carácter, muy dura cuando debía serlo, pero con nosotros, con su personal, el trato era siempre cariñoso. El día de trabajo de la señora − rememora Molina − comenzaba muy temprano. Nosotros tomábamos servicio a las 8 de la mañana. A esa hora, mientras el peluquero la peinaba, ella ya atendía a la gente humilde que llegaba con algún pedido.

Molina menciona cierta ocasión en que habían salido muy temprano de la residencia:

− Le pregunté: “¿Adónde vamos?”. “A la boîte*”, me contestó seria. Yo la miré por el espejo, perplejo. “Sí, sí, a la boîte, al Ministerio de Trabajo y Previsión, porque ahí los hago bailar a todos”. Jamás nos llamaba por el nombre, siempre era: “Hijo, vamos a tal lado”B). De todas formas, por la señora sentíamos un afecto especial. Teníamos por ella un gran fanatismo porque veíamos cómo se sacrificaba. La señora quemó su vida, la quiso quemar. Pero la quiso quemar por el general (Perón). Un día − recuerda el chofer − la señora subió al vehículo muy nerviosa, conversando con un funcionario de Cancillería. “Esto no se hace así”, le decía enojada, “esto debe hacerse en esta forma”. Entonces, como observé que había un clima difícil, levanté el vidrio de la visión para que le pudiera decir todo lo que quisiera y yo no tuviera que oírlo. Pero ella enseguida, de su lado, lo volvió a bajar. Cada vez que tenía que llamarle la atención a alguno bajaba el vidrioC) y los hacía pasar vergüenza delante nuestro. Tenía eso la señora. A la hija del ministro Oscar Nicolini, Irma, le hizo saludarnos especialmente porque previamente nos había ignorado al llegar.D) Eso no quiere decir que a veces no nos diera un tirón de orejas porque íbamos muy ligero o por algún otro motivo.

Molina recuerda de un crudo invierno a comienzos de la década del cincuenta. En aquel entonces, en Plaza de Mayo y Reconquista, estaban todas las paradas de los colectivos:

− Cuando pasamos por el lugar con Evita − señala − , ella empezó a decir: “Ay, pobrecita esa gente, con el frío que hace. Cuando me dejen a mí, vengan a buscar a estas personas y las lleven a su casa. Y que esto mismo lo hagan todos los otros funcionarios que vayan llegando, como orden del día”. Así que una vez que dejamos a Evita, fuimos a invitar a los que hacían la cola del colectivo a subir al automóvil oficial. Una señora del grupo no quería subir. Le explicamos que era el coche de la señora y que un rato antes, al pasar, ella misma la había saludado. Les dijimos que teníamos la orden de llevarlos a su casa porque era un día muy frío. Finalmente subió y la trasladamos hasta Villa Lugano. Esa gente, cuando se bajó en Lugano, nos besaba el coche por todos lados.

Molina asegura:

− La señora no tenía “noches de gala”. Todos los días se terminaba acostando a las 3 de la mañana, pero porque se quedaba trabajando en su oficina. Eran las tres y media de la mañana y todavía estaba ahí, atendiendo gente. Ella ni salía a almorzar. Trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la mañana del día siguiente. Dormía poco. Una hora o dos horas, a lo sumo. Quizás ella se sentía ya enferma y quería darlo todo.

Los relatos se superponen y la memoria domina. Eva Perón no es una figura de manual de historia, sino una mujer de carne y hueso.

Semejante devoción sorprende en una época tan fría y tan carente de devociones como ésta.

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*boîte - casa nocturna donde se baila al son de música

Evita mantenía una relación respetuosa mutua con los trabajadores a su servicio. A los demás, les exigía que procedieran del mismo modo.

Se observa tal exigencia en el siguiente fragmento:

 

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350708 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: ENEM
Orgão: ENEM
El peso y el olor a rancio de los libros de tapa dura están a un paso más cerca de convertirse en reliquia de museo. Es que Amazon.com, una de las librerías más grandes de Estados Unidos, anunció que en los tres últimos meses las ventas de libros electrónicos para Kindle, el e-reader de Amazon, superaron por primera vez a las de volúmenes de papel.
El hecho de que los e-books se vendan hoy más que los de papel es algo “asombroso si se tiene en cuenta que vendemos libros de tapa dura desde hace 15 años y (libros) Kindle desde hace 33 meses”, indicó en una declaración Jeffrey Bezos, principal ejecutivo de Amazon.com.
Disponível em: http://www.clarin.com. Acesso em: 24 jul. 2010 (adaptado).
Extraída de um jornal argentino, a reportagem enfatiza uma mudança causada pelas novas tecnologias. Tomando-se como base os dados apresentados e a fala do entrevistado, constata-se que a intenção do autor ao produzir essa reportagem foi
 

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349304 Ano: 2011
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFAL
Orgão: UNCISAL
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Un país de teleniños
A pesar de la creciente competencia de videojuegos, teléfonos inteligentes y ordenadores, la televisión sigue ocupando una parte muy sustancial del tiempo libre de los niños: más de dos horas y media al día. Rendidos a la pequeña pantalla, los menores entre 4 y 14 años son consumidores leales, aunque menos que los adultos, cuyo consumo alcanza de media cuatro horas por persona y día. Los niños tienen a su alcance un aluvión de ofertas. Con el empuje de la tecnología digital terrestre hay canales para todos los gustos y edades. Pero, ¿son adecuados todos los programas que consumen? A menudo, y especialmente en tiempos de crisis, la televisión es la mejor (y más barata) guardería.(…).
Pese al aumento de soportes tecnológicos, con contenidos que viajan de una plataforma a otra, la televisión sigue siendo una de las pantallas favoritas de los menores. A medida que aumenta la digitalización en los hogares, los niños aprovechan las ventajas del aumento de canales para ver lo que quieren y cuando quieren. Los expertos observan que se ha producido una “polinización” cruzada entre la televisión y la web, de tal manera que los contenidos circulan de un medio a otro como si se tratara de vasos comunicantes.(…)
Ante tan abrumadora oferta, ¿existe un control de lo que consumen los menores?... De ahí que es necesario poner en marcha estrategias de alfabetización audiovisual para ayudar a los padres a establecer criterios educativos para regular el consumo televisivo de sus hijos.
Disponível em: http://sociedad.elpais.com/sociedad
Pesquisado em: Madrid 8 ENE 2012 (adaptado)
Na frase “la televisión es la mejor (y más barata) guardería”.
A palabra “guardería” refere-se a
 

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