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La honestidad
Empujando un carrito con una bandeja en la que hay un vaso de agua, un frasco de cápsulas, un termómetro y una carpeta, la enfermera entra en la habitación 93, dice «Buenas tardes» y se acerca a la cama del enfermo, que yace con los ojos cerrados. Lo mira sin excesivo interés, consulta las indicaciones colgadas a los pies de la cama, saca una cápsula del frasco que lleva en el carrito y, mientras coge el vaso de agua, dice:
– Señor Rdz, es hora de la cápsula.
El señor Rdz no mueve ni un párpado. La enfermera le toca el brazo.
– Vamos, señor Rdz.
Con los presentimientos más negros, la enfermera coge la muñeca del enfermo para tomarle el pulso. No tiene. Está muerto.
Guarda la cápsula en el frasco, arrincona el carrito y sale de la habitación. Corre hasta el mostrador de control de esa ala del hospital (la D) y le anuncia a la enfermera jefe que el paciente de la habitación 93 ha muerto […].
MONZÓ, Quim. El porqué de las cosas, 1994.
Disponível em: <https://www.wattpad.com/87451468-elporqu% C3%A9-de-las-cosas-la-honestidad>. Acesso em: 08 dez. 2015.
No trecho “[…] Lo mira sin excesivo interés, consulta las indicaciones colgadas a los pies de la cama, saca una cápsula del frasco que lleva en el carrito y, mientras coge el vaso de agua, dice [...]”, a expressão destacada estabelece com a frase anterior uma relação de
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Seymour Menton: El legado crítico de un lector apasionado
Conocí a Seymour Menton hace unos años, en la Universidad de California, cuyos departamentos de lenguas extranjeras contribuyó a formar. Recuerdo la emoción que me causó estrechar su mano. En su conjunto, el trabajo crítico de Menton es una de las semblanzas más completas y amplias de la experiencia literaria latinoamericana, escrita conforme la producción narrativa continental emergía y gradualmente encontraba lectores e interlocutores.
Por momentos, algunas de las limitaciones de la obra de Seymour (su reticencia ideológica a ciertas prácticas, su fidelidad a la vocación pedagógica del crítico) pueden resultar evidentes a un lector contemporáneo. Sin embargo, nuestra habilidad misma de debatir con él, de estar en desacuerdo con sus interpretacionesA), de buscar complementar sus lecturas y llevarlas más allá, fue posibilitada por su incansable compromiso de poner a la literatura latinoamericana en el centro del debate crítico, de hacerla disponible a los lectores de Estados Unidos y América Latina, y de mostrar que existía en ella un depósito de riqueza cultural y estética que resultaba difícil discernir al momento de su publicaciónB). Como norteamericano, Seymour hizo esto a contracorriente de una gran cantidad de prejuicios en ambos lados de la división continental.
En su país de origen, Menton fue uno de los primeros críticos en dar énfasis a la narrativa latinoamericana, en una época en que la enseñanza de la literatura en lengua española estaba fuertemente cargada hacia la literatura ibérica. Si los que trabajamos en Estados Unidos como latinoamericanistas podemos tener un espacio de debate y consideración, se debe al hecho de que Seymour Menton y otros de sus distinguidos contemporáneos limpiaron el terreno para poder desarrollar un campo y para poder preparar lectores de nuestra tradición.
Gracias a sus monumentales libros sobre literatura de distintos paísesC), los lectores del subcontinente tenemos un lugar al que podemos siempre volver a ponderar y debatir nuestras tradiciones, desde la perspectiva que solo un extranjero enamorado de una cultura que le pertenece por naturalizaciónD), más que por nacimiento, puede proporcionar.
Creo que la triste pérdida de Seymour Menton, agregando su nombre a la lista de los que nos han dejado en 2014, debe ser, sobre todo, una oportunidad para volver a su obra, para reentablar con él la conversación que hemos tenido en algún tiempo.
Ignacio M. Sánchez Prado
milenio.com
Recuerdo la emoción que me causó estrechar su mano.
Un ejemplo de que el autor del texto comparte la misma actividad laboral que Seymour Menton es:
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Quino
¡Cuánta bondad!. Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 1999.
En la historieta, se observa la dificultad de comunicación entre los personajes.
Esa dificultad se puede explicar por:
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