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Com relação à conduta profissional do servidor público em suas relações com seus superiores, com os usuários dos serviços públicos e com a própria administração, assinale a opção correta.
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O servidor público não deve
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Faz parte dos deveres fundamentais do servidor público
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Disciplina: TI - Desenvolvimento de Sistemas
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: FINEP
- Fundamentos de ProgramaçãoAlgoritmosAlgoritmos de Busca
- Fundamentos de ProgramaçãoAlgoritmosAlgoritmos de OrdenaçãoBubble Sort
- Fundamentos de ProgramaçãoAlgoritmosConstrução de Algoritmos
Para identificar determinada informação, deve-se observar, inicialmente, como ela está organizada. Se estiver completamente desordenada, é necessário analisar todas as informações registradas, de forma sequencial, até encontrar o que se pretende. Tal processo normalmente é lento. A respeito dos diversos métodos de ordenação, pesquisa e hashing, assinale a opção correta, quanto ao conceito e implementação da linguagem C. Considere, quando for o caso, que a função a seguir seja usada para trocar informações.
void Swap (int *x, int *y)
{
int temp;
temp = *x; *x = *y; *y = temp;
}
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Disciplina: TI - Desenvolvimento de Sistemas
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: FINEP
Com relação a técnicas de programação, assinale a opção correta.
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Disciplina: TI - Redes de Computadores
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: FINEP
- AbrangênciaLAN: Local Area Network
- Topologias de Rede
- Transmissão de DadosCSMA/CD e CSMA/CA
- Transmissão de DadosPadrões IEEE 802IEEE 802.5: Token Ring
Quando se trata de redes, existem muitas tecnologias; e cada uma possui características que a distingue das outras. A ligação em rede é complexa: existem múltiplas tecnologias que podem ser usadas para interconectar duas ou mais redes. Como consequência, são possíveis muitas combinações de redes.
D. E. Comer. Redes de computadores e Internet. 4.ª ed., Bookman, 2007, p. 34 (com adaptações).
Tendo o texto acima como referência, julgue os itens a seguir, relativos a tecnologias, arquiteturas e topologias de redes.
I As conexões entre os componentes de uma rede formam um grafo cujo desenho define sua topologia. A arquitetura e a topologia de uma rede não impactam na forma como a rede opera, nem no modo como ocorre a sua manutenção, escalabilidade e facilidade de detecção de falhas em componentes.
II Redes locais são caracterizadas por possuírem abrangência geográfica pequena, e permitirem alta taxa de transferência de dados com baixa ocorrência de erros.
III O CSMA/CD é um protocolo de detecção de colisão utilizado na Ethernet.
IV Em uma rede token ring, não existem colisões. Somente a estação que possui o token tem permissão de executar a transmissão de dados.
V Protocolos de endereçamento não necessitam levar em conta a topologia ou a localização geográfica da rede para a definição de nomes de sítios.
Estão certos apenas os itens
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Disciplina: TI - Sistemas Operacionais
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: FINEP
- LinuxBackup no Linux
- LinuxPermissões de Arquivos e Diretórios no Linux
- LinuxPrivilégios de root no Linuxsu/sudo
- LinuxProcessos no Linux
- LinuxManipulação de Texto (Shell)
- LinuxMemória no Linux
| arquivo files.txt | |||
| Size | Files | user | group |
| 3173 | 81 | bob | admin |
| 3173 | 81 | root | admin |
| 2973 | 75 | tom | staff |
| 2973 | 75 | root | staff |
| 88 | 3 | tom | daemon |
| 88 | 3 | root | daemon |
| 64 | 2 | jef | kmem |
| 64 | 2 | root | kmem |
| 48 | 1 | ana | tty |
| 48 | 1 | root | tty |
arquivo filter.awk
1. #!/bin/sh
2. awk '
3. {if ($ 3 == "root")
4. {print $ 2;
5. count+= $ 2;}
6. }
7. END {print count}
8. '
Assinale a opção correta com referência ao conteúdo dos arquivos files.txt e filter.awk mostrados acima, em que, no arquivo filter.awk, os algarismos à esquerda são usados unicamente para numerar as linhas.
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Malestar
Como he dicho este primer malestar me vino ya en la primera etapa del viaje de bodas, en Miami, ciudad asquerosa pero con muy buenas playas para recién casados, y se acentuó en Nueva Orleans y en México – DF y aún más en La Habana, y desde hace casi un año, desde que regresamos de ese viaje e inauguramos nuestra casa tan artificiosamente, ha seguido aumentando o se ha instalado en mí, tal vez en nosotros. Pero el segundo malestar apareció con fuerza hacia el final del viaje, esto es, sólo en La Habana, de donde yo procedo en cierto sentido, o más precisamente en una cuarta parte, pues allí nació y de allí vino mi abuela materna cuando era niña, la madre de Teresa y Juana Aguilera. Fue en el hotel en el que durante tres noches nos alojamos (tampoco teníamos tanto dinero, las estancias en cada ciudad fueron cortas), una tarde en la que Luisa se sintió mal mientras paseábamos, tan mal de pronto que interrumpimos nuestra caminata y volvimos a la habitación en seguida, para que ella se echara. Tenía escalofríos y un poco de náusea. No podía mantenerse en pie, literalmente. Sin duda le sentó mal algo que había comido, pero entonces no lo sabíamos con la suficiente certeza, y al instante pensé si no habrá contraído en México alguna de esas enfermedades que allí atacan tan fácilmente a los europeos, algo grave como la ameba. Los presentimientos de desastre que tácitamente me acompañaron desde la ceremonia de bodas iban adquiriendo diferentes formas, y una de ellas fue ésta (la menos muda, o no fue tácita), la amenaza de la enfermedad o la repentina muerte de quien iba a compartir conmigo la vida y el futuro concreto y el futuro abstracto, aunque yo tuviera la impresión de que este último se había acabado y mi vida estuviera ya mediada; quizá la de los dos, unidos.
Javier Marías. Corazón tan blanco, 1992, p. 29 (con adaptaciones).
El elemento “aunque” introduce una oraciónProvas
Malestar
Como he dicho este primer malestar me vino ya en la primera etapa del viaje de bodas, en Miami, ciudad asquerosa pero con muy buenas playas para recién casados, y se acentuó en Nueva Orleans y en México – DF y aún más en La Habana, y desde hace casi un año, desde que regresamos de ese viaje e inauguramos nuestra casa tan artificiosamente, ha seguido aumentando o se ha instalado en mí, tal vez en nosotros. Pero el segundo malestar apareció con fuerza hacia el final del viaje, esto es, sólo en La Habana, de donde yo procedo en cierto sentido, o más precisamente en una cuarta parte, pues allí nació y de allí vino mi abuela materna cuando era niña, la madre de Teresa y Juana Aguilera. Fue en el hotel en el que durante tres noches nos alojamos (tampoco teníamos tanto dinero, las estancias en cada ciudad fueron cortas), una tarde en la que Luisa se sintió mal mientras paseábamos, tan mal de pronto que interrumpimos nuestra caminata y volvimos a la habitación en seguida, para que ella se echara. Tenía escalofríos y un poco de náusea. No podía mantenerse en pie, literalmente. Sin duda le sentó mal algo que había comido, pero entonces no lo sabíamos con la suficiente certeza, y al instante pensé si no habrá contraído en México alguna de esas enfermedades que allí atacan tan fácilmente a los europeos, algo grave como la ameba. Los presentimientos de desastre que tácitamente me acompañaron desde la ceremonia de bodas iban adquiriendo diferentes formas, y una de ellas fue ésta (la menos muda, o no fue tácita), la amenaza de la enfermedad o la repentina muerte de quien iba a compartir conmigo la vida y el futuro concreto y el futuro abstracto, aunque yo tuviera la impresión de que este último se había acabado y mi vida estuviera ya mediada; quizá la de los dos, unidos.
Javier Marías. Corazón tan blanco, 1992, p. 29 (con adaptaciones).
En el texto, la expresión “de quien” es corretamente sustituible porProvas
Malestar
Como he dicho este primer malestar me vino ya en la primera etapa del viaje de bodas, en Miami, ciudad asquerosa pero con muy buenas playas para recién casados, y se acentuó en Nueva Orleans y en México – DF y aún más en La Habana, y desde hace casi un año, desde que regresamos de ese viaje e inauguramos nuestra casa tan artificiosamente, ha seguido aumentando o se ha instalado en mí, tal vez en nosotros. Pero el segundo malestar apareció con fuerza hacia el final del viaje, esto es, sólo en La Habana, de donde yo procedo en cierto sentido, o más precisamente en una cuarta parte, pues allí nació y de allí vino mi abuela materna cuando era niña, la madre de Teresa y Juana Aguilera. Fue en el hotel en el que durante tres noches nos alojamos (tampoco teníamos tanto dinero, las estancias en cada ciudad fueron cortas), una tarde en la que Luisa se sintió mal mientras paseábamos, tan mal de pronto que interrumpimos nuestra caminata y volvimos a la habitación en seguida, para que ella se echara. Tenía escalofríos y un poco de náusea. No podía mantenerse en pie, literalmente. Sin duda le sentó mal algo que había comido, pero entonces no lo sabíamos con la suficiente certeza, y al instante pensé si no habrá contraído en México alguna de esas enfermedades que allí atacan tan fácilmente a los europeos, algo grave como la ameba. Los presentimientos de desastre que tácitamente me acompañaron desde la ceremonia de bodas iban adquiriendo diferentes formas, y una de ellas fue ésta (la menos muda, o no fue tácita), la amenaza de la enfermedad o la repentina muerte de quien iba a compartir conmigo la vida y el futuro concreto y el futuro abstracto, aunque yo tuviera la impresión de que este último se había acabado y mi vida estuviera ya mediada; quizá la de los dos, unidos.
Javier Marías. Corazón tan blanco, 1992, p. 29 (con adaptaciones).
Se puede inferir del texto que en MéxicoProvas
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