Pensando en la perspectiva de la enseñanza del español para fines específicos, Margarita Gómez (2021) explica que “los avances metodológicos han impulsado las solicitudes de cursos de español para fines específicos. En los últimos años, en el campo de la Enseñanza para Fines Específicos (EFE), se han establecido dos grandes grupos: Español para Fines Profesionales (EFP) y Español para Fines Académicos (EFA), aunque algunos autores prefieren hablar de lenguas de especialidad”. Lo importante en esos cursos es saber que se necesita no sólo el conocimiento general de las competencias necesarias a la comunicación, sino también las especificidades de las situaciones concretas de determinados grupos. De acuerdo con esa perspectiva, dadas las afirmaciones,
I. Las lenguas de especialidad, como es el caso del español para fines específicos, se caracterizan no sólo por un léxico especializado, sino también por unidades de fraseológicas específicas, o sea el contexto del uso de la lengua debe necesitar de estrategias y destrezas comunicativas determinadas, además de conocimientos de esa situación de comunicación.
II. Las necesidades de aprendizaje de estos grupos se limitan al dominio del vocabulario propio de su profesión y se caracterizan por realizar actividades mediante géneros del discurso propios, deteniéndose en el vocabulario especializado, pues es la parte más importante de los objetivos.
III. La enseñanza y aprendizaje del español se está reorientando a la pragmática con el fin de satisfacer las necesidades reales de comunicación de los estudiantes que aprenden una segunda lengua. Es decir que la formación en lenguas extranjeras para adultos se centra en la consecución de una competencia comunicativa que capacite a los estudiantes para desenvolverse de forma efectiva y eficaz en contextos académicos y profesionales.
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